Un librero, ¿nace o se hace?

Como cualquier otro sitio abierto al público, una librería es una fuente inagotable de historias y anécdotas entre los que la visitan y los que se encargan de ella. Sin duda, la mayoría resultan entrañables y muy divertidas.

En el caso de la tres catorce no solo libros ya contamos en la memoria con un buen puñado de ellas. Nada más abrir, recordamos con mucho cariño a nuestra lectora más joven (apenas once años), que sacó dinero de su hucha para llevarse un ejemplar del Diario de Ana Frank. O de la enamorada de la poesía que encontró un libro de la poeta Alejandra Pizarnik. Nos contó, emocionada, que se lo había prestado a un exnovio suyo al que no había vuelto a ver. Se fue convencida de que era el mismo ejemplar que había dado por perdido. Hace unos días, una pareja nos preguntó por algún libro sobre Rajoy. Les tuvimos que indicar la sección de historia. Tenemos una lectora que suele visitarnos una vez al mes en busca de libros subrayados, por él o los, anteriores lectores. Nos asegura que el subrayado ajeno le da otra perpectiva de la lectura, “es como si leyese una obra distinta”.

Si a esto le sumamos la cantidad de “secretos” que vamos encontrando entre las páginas de los libros que nos van llegando, en forma de cartas, dedicatorias, fotografías, pétalos de una rosa que alguna vez emocionó a alguien, recetas de cocina, marcapáginas, presupuestos para pintar una casa, afiches, etc., resulta inevitable recordar uno de los libros más memorables que se han escrito acerca de las librerías, los libreros y, sobre todo, de sus clientes. “Memorias de un librero” de Héctor Yánover (Trama editorial).

(Nos permitimos enlazar una reseña del libro, publicada en “La cueva de mis libros”)

“Hay muchas formas de contar una vida. Una de las más sugerentes es, sin duda, atravesando la senda de los libros. Héctor Yánover (1929-2003) fue el librero más famoso de Buenos Aires. Durante muchos años regentó la mítica Librería Norte. Naturalmente, un trabajo de este tipo hace que los libros, además de un oficio, se conviertan en el envoltorio onírico de las propias vivencias. En “Memorias de un librero” recopila una procesión de anécdotas vinculadas a su experiencia como librero. O mejor, a su experiencia como amante de los libros, pues lo que recoge es un canto al libro como refugio, antes que como negocio… (seguir leyendo)

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Yánover

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